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Esta tarde, a las 17:30 horas, mi móvil me anunció que tenía un nuevo mensaje.

Cuando alguien tarda 28 horas y media en responderte un SMS, esperas que, al abrirlo, su estructura narrativa, uso de los recursos estílisticos y, sobre todo, su contenido te haga vibrar, como cuando lees el best-seller de la temporada.

En otras palabras:

Si tardas tanto en contestar, es que tu respuesta debe ser la ostia!!

Al abrir el mensaje, mis ojos se topan con la decepción:

No te aseguro nada porque se me avecina un finde completito. Pasa buena tarde, guapetón. Bss

Y así estamos.
Yo me estoy quietecito, que ya he dejado claro que tengo interés. De hecho, tengo plan para este finde con Warguy, que siempre está dispuesto a quedar.

Y mientras todo esto pasa (o, más bien, no pasa) en mi vida, el Destino hace que me encuentre con Ice en el gimnasio.
Era la primera vez que le veía en camiseta de tirantes, pantalón corto... y con gotas de sudor recorriendo su musculado cuerpo a causa del ejercicio físico.

En mi vida anterior, debí ser un cabronazo y ahora sufro las consecuencias del mal karma...

En mi Top 5 de chicos con los que he estado en el último año, Bioguy ocupa, sin duda, la primera posición. No hablo sólo de su físico (aunque reconozco que sólo con verle se despiertan mis instintos más bajos....). El caso es que, además, me resulta un chico de lo más interesante.
Para colmo, el muy cabrón se lo curra para mantenerme enganchado y al borde de la incertidumbre.
El viernes pasado quedamos por la noche para tomar algo. Estuvimos en un garito de Chueca hablando durante varias horas. Cuando nuestras palabras dieron paso a acciones más primarias, optamos por retirarnos a Proudville antes de que nos acusaran de escándalo público.
Y he de decir que fue una pasada. Y no hablo necesariamente del sexo (que también).

Entre otras muchas cosas que, por supuesto, no voy a contar, la noche estuvo aderezada con mucha ternura y alguna frase que siempre gusta que le digan a uno. Pequeñas piezas que van formando una noche perfecta. Sin embargo, la sombra de unas palabras pronunciadas días antes, planeaba sobre nuestra cama, ensombreciendo ligeramente mi subidón físico-emocional:

Oye, ¿tú no estarás buscando una relación seria, verdad? Porque ahora mismo estoy en un momento complicado de mi vida.

La mente humana es incapaz de asimilar la felicidad absoluta y siempre intenta buscar algún problema que la mantenga en acción. En el fondo, no podía dejar de pensar en que era demasiado bueno para ser verdad y que tenía que haber algún truco, pese a que todas sus atenciones y sus palabras indicaran lo contrario.

Pues bien, el truco empezó a desvelarse algo más de 24 horas después.
El viernes habíamos hablado de ir el domingo al cine juntos a ver Déjame Entrar. No habíamos concretado nada, pero el plan se dejó caer. Cuando el domingo le envié un SMS para quedar, me respondió que no iba a poder ser, que estaba con un amigo tomando algo y no le iba a dar tiempo.

Bueno, no pasa nada.

Esta mañana le mandé el típico SMS deseando buena semana y expresando mi deseo de verle el próximo finde.

Y esta vez sólo he obtenido silencio como respuesta.

Estoy empezando a pensar que soy un tio la mar de interesante para quedar un par de veces, pero que, pasando de ahí, creo en la otra persona una aversión directamente proporcional a lo interesado que yo esté en él.

Al menos, esta vez he llegado a la tercera cita.
Lo quieras o no, es una mejora.

Hoy tocaría hablar de mi pletórica cita con Bioguy, pero me temo que eso tendrá que esperar, porque tengo una noticia muy muy importante y que, además, me hace muy feliz:



Mi amigo Dan Cérber acaba de publicar su novela Amigo de todas, un libro divertidísimo que trata de un tema que a muchos les sonará familiar porque lo han vivido en sus propias carnes, y es que su protagonista, Pablo, no consigue tener una relación sentimental duradera ya que absolutamente todas sus novias le acaban dejando alegando que él se ha convertido en su mejor amigo. Pero puede que todo eso cambie cuando se cruzan en su camino una serie de personajes misteriosos, y esto, lejos de facilitarle las cosas, complicará su vida cotidiana hasta un punto inimaginable. Suena bien, ¿verdad?
Si deseas asistir a la presentación de la novela apunta fecha, hora y lugar, que se divide en dos partes el mismo día:
El acto de presentación se realizará el próximo día 25 de Junio a las 21 h. en el Café Comercial, situado en la Glorieta de Bilbao nº 7. Metro más cercano, Bilbao. Será presentado por Estíbaliz Moreno y tendrá como padrino de honor a Álex Rei, autor de El diario de JL. La compañía de teatro Colmena nos brindará con una representación muy divertida de algunas de las páginas de la novela y el autor realizará la firma de ejemplares.
Si no puedes asistir o si lo haces pero quieres seguir disfrutando del acontecimiento, la presentación se transforma en fiesta, copas y más firmas a partir de las 23h del mismo día en By, calle Pelayo nº 4. Metro Gran Vía o Chueca. Si compras una novela tendrás descuento en tus consumiciones.
Y si no puedes asistir a ninguno de los dos eventos no te pierdas el resultado, las fotos y los vídeos a partir del día siguiente en los apartados de “Noticias” y “Presentaciones” de su web, http://www.dancerber.com/ .

Te animo a que vengas y te lo pases en grande!

Si la segunda cita con Bioguy la mezclamos con besos, magreos, una potencial decepción, una pizca de Ice y un concierto de Rock... ¿Qué obtenemos?

Pues el siguiente post...


Al día siguiente, pedir otra cita a Bioguy y que éste aceptase fue tan fácil que no cabía en mí de felicidad. Como el día anterior no tenía demasiadas expectativas, no elegí mi ropa con demasiado esmero, aunque, a pesar de todo, le gusté.

Esa tarde pretendía hacerle flipar, así que me puse ropa de combate.
Metafóricamente hablando...

Tenía el handicap de que esa misma noche me había comprometido con Ice en ir con él a ver a un amigo nuestro que toca en un grupo de Rock, así que, lamentablemente, no disponía de toda la noche para estar con Bioguy...

Más me valía aprovechar el tiempo.

Bioguy se presentó puntual y trajo sus ojazos negros y su sonrisa hipnotizante de serie. La primera vez que quedamos nos dimos la mano, pero en esta ocasión me adelanté a darle dos besos.

Es curioso que durante el breve contacto de mis labios con sus mejillas, el tráfico de la calle Fuencarral se detuvo y el mar de gente que nos rodeaba se abrió como si Moises hubiese hundido su bastón junto a la boca de metro de Tribunal.


Fue como besar a cualquiera de los maromos que salen en los spots de Gillette con esas pieles aparentemente tan suaves e inmaculadas...

Cuando se reestableció el devenir de la corriente temporal, fuimos a tomar algo. Todo volvió a desarrollarse con el buen rollo, las miradas y las sonrisas del día anterior. El tiempo, sin embargo, avanzaba deprisa para compensar el desfase anterior en Tribunal y cada segundo me acercaba más al momento de separarnos.


Así que me lancé a lo desconocido....

... y lo desconocido me recibió mejor de lo que cabía esperar.


Muy despacito y lentamente fuimos saboreando el momento en el sofá del garito donde estábamos. Fue algo realmente excitante, pero, al mismo tiempo, cargado de mucha ternura.

Sientes que gustas a alguien de verdad cuando no sólo se dedica a meterte su lengua hasta las amígdalas, sino que se detiene a acariciarte el pelo, recorrer tu cara con los dedos o te atrae hacia sí para abrazarte fuerte mientras sientes en tu mejilla que su boca esboza una sonrisa.

Y justo cuando estaba a punto de levantarme para emular a Ewan McGregor en Moulin Rouge cantando Your Song, Bioguy, con unas sencillas palabras, me arruinó la tarde:

- Oye, ¿tú no estarás buscando una relación seria, verdad? Porque ahora mismo estoy en un momento complicado de mi vida.

Y aquí hago un incinso antes de que el Batallón Amor KK liderado por Soliloco me eche a la hoguera...
No soy tan simple para que en dos citas me enamore... ni nada remotamente parecido. Pero es muy difícil encontrar a alguien que te guste tanto y en el que, a priori, no encuentres nada que no te guste y encima seas correspondido... o algo así.
Porque incluso Warguy y Aeroboy tienen cosas que no me gustan y que les excluye como posible pareja formal. En cambio, si conoces a alguien con quien congenias, hay chispa, química mutua y evidente... ¿por qué estropearlo soltando una frase como esa?
Yo intenté que mi expresión reflejara serenidad y le contesté que acabábamos de besarnos y que no tenía intención de reservar fecha en el Ayuntamiento todavía.
Bien por mí! Normalidad absoluta y una sonrisa espectacular que le quitó la idea de que pudiera haberme sentado mal.
Llegó el momento de irme al metro a reunirme con Ice para asistir al concierto. Bioguy me acompañó un poco y cada tres pasos que dábamos, me agarraba y nos dábamos el lote enmedio de la calle. Y entre beso y beso me soltaba un Me gustas muchísimo que me dejaba totalmente fuera de juego...

Al final, quince morreos callejeros más tarde, me subí al metro y me reuní con Ice tardísimo. Me recibió con cara de pocos amigos... y es que habíamos quedado en una zona cercana al sitio donde Ulises perdió su Ipod (sí, Apple ya los fabricaba, lo que pasa es que apenas cabían doce acatelécticos) y estaba solo, pero le hice cuatro monerías y en seguida se le pasó.
Yo nunca había estado antes en un concierto de Rock. Me sentía bastante fuera de lugar. Había tomado la precaución de no llevar una camiseta con motivos friki-pop, pero estaba bastante claro en esta ocasión dónde estaba Wally.

La música... no era mi estilo, obviamente, pero mi amigo, que tocaba el bajo, llevaba un estilismo bastante peculiar y me gustó verle desatado en el escenario. Fue un concierto breve y, tras saludar y felicitar a nuestro amigo, Ice y yo nos volvimos a casa.
Cada uno a la suya.


Por cierto: no le dije ni una palabra sobre Bioguy.

Ice sigue siendo Ice, después de todo...

16 junio 2009

Bioguy

Miré impacientemente la hora en mi Ipod por enésima vez mientras Belle and Sebastian intentaban, sin éxito, amenizarme la espera. Considerarme una persona puntual hace que el hecho de que alguien me haga esperar me resulte crispante. Sobre todo si no le conozco en persona.


Le tenía agregado en el Messenger desde hacía eones y nunca había quedado con él. No por nada. El chico parecía monillo.
Y tal.
Pero era una de estas personas que ves aparecer de vez en cuando en tu pantalla y... ni fú ni fá.

En realidad, había sido yo quien le había propuesto quedar para tomar algo hacía un par de horas, pero, francamente, no esperaba gran cosa de aquel encuentro. Y encima, estaba llegando tarde. Eso sí, me había avisado... aunque eso no le había salvado de perder muchos puntos.

Cuando estaba llegando, me llamó al móvil.
- Oye, perdona, ya estoy llegando, ¿dónde estás?

Vaya, una voz bonita y masculina, menos mal...

- Estoy justo al lado del metro, llevo una camiseta azul.- le contesté.
- Ah, vale, ya te veo!

Y colgó.

Segundos más tarde apareció ante mí. Tenía delante de mis narices al mismo chico de las fotos de mi messenger. Aquel chico al que apenas prestaba atención cuando se conectaba, que no me transmitía ningún feeling en nuestras vagas conversaciones. El mismo cuya cara ya había visto en foto sin llamarme especialmente la atención...

Ese mismo chico estaba plantado delante de mí.

Y era GUA-PÍ-SI-MO.
Y atlético.
Y esbozaba la sonrisa más maravillosa que había visto jamás.
- Llego tarde, lo siento.- se disculpó- ¿Llevas mucho esperando?

- En realidad, no. No te preocupes. - le contesté casi automáticamente- Los retrasos ocurren, no pasa nada...

Nos fuimos a tomar algo.

Pasé una de las mejores tardes desde hace meses.

En seguida comprobé que no sólo era guapo hasta decir basta, sino que además tenía buena conversación. Conectamos rapidamente y nos pasamos toda la tarde hablando. Es curioso que cuando estás muy a gusto con una persona, no permites que las ganas que tienes de besarle te arruinen una buena conversación.
Me contó que es biólogo, un poco más joven que yo y madrileño de nacimiento. Y mientras me hablaba, sus ojazos oscuros me pedían a gritos que le diera un beso. Era clara y palpable que la chispa era mutua.
Pero Bioguy y yo no nos liamos... aquella tarde.

Ambos teníamos planes aquella noche ( yo con mi Bró y él con una amiga) y dimos, a regañadientes, la cita por terminada. Cuando estábamos entrando en la boca de metro cercana, recordé que había dejado tooooodos mis regalos de cumpleaños en el Polyester la noche anterior y le dije que se fuera, que tenía que volver a por ellos.
- No pasa nada, voy contigo.- me dijo.

Así que deshicimos todo lo andado para ir al Poly. Yo encantado, claro. Sobre todo porque el chico tenía prisa y había ganado muchos puntos por tener el detalle de acompañarme.

El Poly no estaba abierto al público, pero allí estaban Ana y Txutxi limpiando (porque el Polyester es un sitio muy limpio). Tras los besos de rigor, me hicieron entrega de las 800 bolsas de regalo y nos fuimos de vuelta al metro.
Yo iba a lo Sarah-Jessica Parker, claro...
Por el camino nos encontramos a Ger, quien minutos más tarde preguntaría a Txutxi quién era mi guapérrimo acompañante... sin saber que aquella misma noche yo se lo contaría todo.

Bioguy y yo tomamos trenes distintos, pero un rato más tarde nos enviaríamos los típicos SMS en plan lo he pasado genial blablabla... por si aún había quedado alguna duda sobre lo mucho que nos habíamos molado.

Al día siguiente quedaríamos también. Y la cita sería mucho mejor en algunos sentidos.... y mucho peor en otros...

14 junio 2009

Happy Birthday To Me!!

Yo aún no lo sabía, pero la cadena de acontecimientos que desembocaría en la mejor fiesta de cumpleaños de mi vida se inició con un mail de Guapo.


Asunto: Ayúdameeeeee!!
Cuerpo del Mensaje: Oye, tengo que pedirte un favor: resulta que mi (nuevo) novio es un flipado de los cómics. El caso es que quiero hacerle un regalo y necesito que me aconsejes, que yo de superhéroes no tengo ni idea.
Como respuesta, le mandé un dossier completo de tomos autoconclusivos que podía encontrar en la FNAC y que harían las delicias de cualquier friki. Sim embargo, parece que la información no era suficientemente completa, ya que cuando recibió el mail, se acercó a mí y me preguntó cuál era mi cómic favorito. Le respondí que X Men, pero que lo importante era que averiguase los gustos de su chico, que podían ser bien distintos a los míos.
Como mi cerebrito no había establecido una conexión entre la proximidad de mi cumpleaños y el curioso cuestionario que me había hecho Guapo sobre mis gustos frikis, mi sorpresa fue mayúscula cuando, al día siguiente, mis compañeras me regalaron una camiseta con una de las imágenes promocionales de la peli de Lobezno.

Un bonito detalle que sólo sería el comienzo de un laaaaaargo desfile de regalos que se produciría aquella misma noche.
El año pasado celebré mi cumpleaños en Proudville, pero muchos de los asistentes sufrieron severos ataques de agorafobia debido a la sensación de amplitud tan vertiginosa que se disfruta en mi casa, así que este año decidí no correr riesgos e hice la fiesta en mi segundo hogar: el Polyester.

Como dije al principio, fue la mejor fiesta de cumpleaños de mi vida.

Salvo alguna que otra ausencia, reuní bajo el mismo techo a las personas que viven en Madrid que son importantes para mí, y eso es muy grande, porque la diferencia entre un momento mediocre y uno que recordarás el resto de tu vida la marca la gente con la que lo disfrutes. Y nadie sobraba aquella noche.
La música corrió a cargo Tony Tornado y Proudstar Dj´s, que hicieron las delicias de grandes y pequeños. Y es que para mí fue todo un regalo volver a pinchar con mi Tornadín.

La noche fue absolutamente maravillosa. Y también frenética, por el constante ir y venir de amigos... besos, abrazos y entrega de regalos. Tanto fue así que no pude dedicar a cada uno de mis amigos el tiempo que se merecían. Pero todo el mundo se lo pasó en grande.

Y como una imagen vale más que mil palabras...

































En cuanto a los regalos, hubo de todo: libros, DVDs, camisetas con motivos Friki-Pop, videojuegos, una pluma, una tabla de ouija (en serio!!!!), cómics...
Era tal el cargamento de bolsas de regalos que pedí a los chicos del Polyester que me las guardasen para no cargar con ellas el resto de la noche.
Al día siguiente, antes de que el Poly abriese al público, volví a recoger los regalos.
Pero no fui solo.

09 junio 2009

Sólo una cosa....

Me permito romper momentáneamente el silencio que, de forma temporal, me he autoimpuesto, para hacer un poco de autobombo e invitaros mañana al Polyester, ya que pincharé junto con mi pareja artística, Tony Tornado.

Además, (oh sorpresa!) coincide con mi cumpleaños, así que espero recibir felicitaciones, besos y mimos por vuestra parte.