El pasado 22 de enero, este blog cumplió seis años, así que me ha parecido un momento tan bueno como cualquier otro para romper este silencio de casi doce meses.
Muchos pensaréis que he abandonado, que me he olvidado de este rinconcito 2.0 que tantas alegrías me ha dado en todo este tiempo. Sobre todo, el placer de conocer a muchos de vosotros.
Pero no, estáis equivocados.
Lo cierto es que llevo mucho tiempo trabajando en un proyecto íntimamente relacionado con este blog. Así que, si todo sigue su curso, muy pronto podré anunciar que el universo de Proudstar in the City se expande.
Permaneced atentos.
Eso si aún queda alguien al otro lado...
Hola?
26 enero 2013
28 mayo 2012
Iniciando ARMENCHU
Cargando Vectores Secuenciales....
Abriendo archivos de codificación bio-genética masculina...
Recalibrando Configurador de Proudstadas...
Activando Gay- Radar...
Cargando Memoria caché de chulazos
ARMENCHU se está iniciando...
Tiempo estimado de carga...
Muy Pronto
28 marzo 2012
El Salto - Tercera Parte
Cuando sientes que te encuentras en un punto crucial de tu vida, puedes hacer dos cosas: seguir adelante y asumir las consecuencias de tus actos o recular en el último momento para evitar un error. Cambiarlo todo para siempre no es algo que puedas decidir a la ligera. En mi caso, fue algo a lo que dediqué muchas horas de reflexión.
En ese momento tenía claro que iba a hacerlo.
Mi alter ego del pasado seguía de espaldas a mí. Probablemente, jamás llegaría a enterarse de que estaba a punto de modificar todo su Ser... o, bueno, sí, se enteraría cuando en su futuro tomara la decisión de volver al pasado para hacer lo mismo que yo estaba haciendo ahora y....
Bueno, un lío....
Desbloqueé la pantalla de mi Iphone y seleccioné la aplicación que reescribiría la personalidad de Teen Proudy. Durante un segundo, estuve tentado de activar el Grindr y ver cuántos de mis antiguos amigos o compañeros de clase aparecían, pero deseché ese pensamiento y seguí adelante con el plan previsto. Leí un mensaje que apareció en la pantalla:
"¿Está seguro de querer iniciar el proceso?"
Extendí el Iphone hacia mi objetivo y me dispuse a pulsar el OK. Mi dedo pulgar estaba a punto de tocar la pantalla y, en ese preciso instante, escuché algo que desvió mi atención.
Al principio sólo noté unas vibraciones rítmicas que pasaban a través de mi cuerpo, cargándolo de una extraña energía nostálgica. A continuación, esa vibración se tornó en sonido y, finalmente, en música. Miré hacia mi izquierda y vi que se trataba de un coche aparcado a escasos metros. Tenía la ventanilla bajada y la radio a un volúmen considerable. Reconocí la canción en seguida.
The Sign, de Ace of Base.
Teen Proudy giró su cabeza también hacia el coche y entonces pude ver su cara. Sus ojos se iluminaron al recibir los primeros acordes de la canción. Esos labios no habían dado aún su primer beso, pero, sin embargo, esbozaron una sonrisa maravillosa porque, sin él saberlo todavía, había iniciado una de las historias de amor más bonitas (y duraderas) de su vida.
El amor por la música Pop.
Y entonces, mientras aún sonaba el himno de los años 90, se giró hacia mí y nuestros ojos se encontraron. Reflejados en ellos vi un atisbo del futuro alternativo que estaba a punto de iniciar.
Un futuro en el que, efectivamente, triunfaba profesionalmente. Un Proudstar equilibrado, inteligente, seguro de sí mismo y que consigue lo que quiere. Para imbuirme de sofisticación, había tenido que sacrificar mi espontaneidad, mis aficiones frikis, mi infinita torpeza y mil defectos que, para bien o para mal, me hacen ser quien soy.
Un camino que me llevaría a otros lugares, otras ciudades y a otra gente que no era la gente a la que quiero hoy.
Y, de repente, todo eso me pareció muy triste.
Así que guardé mi Iphone en el bolsillo y me acerqué a Teen Proudy, que seguía mirándome. Ahora que lo tenía al lado, me dí cuenta de que no era tan distinto de aquel chaval feo y gordito que me observaba tras las gafas y que, tal vez, ese niño nunca me había abandonado.
- Sé que no vas a entender nada, pero es importante que me escuches - le dije - Vas a cometer muchos errores en los próximos años. Vas a pasarlo mal en ocasiones por culpa de tus sentimientos, pero es muy muy importante que pases por ellos para convertirte en mí.
Teen Proudy me escuchaba en silencio.
- Sólo hay dos cosas que puedo decirte: la primera es que ames sin miedo, ama con todas tus fuerzas y nunca dejes de hacerlo. La segunda y más importante es que te dejes barba dentro de unos años...
- Pero - me interrumpió él - a mí no me gusta la barba.
- Créeme, eso es algo que va a cambiar...
Comencé a notar que mi cuerpo era arrastrado de nuevo hacia la corriente temporal, pero, mientras me desvanecía, me dio tiempo a transmitirle una última enseñanza vital:
- Por cierto - le espeté antes de desaparecer - Ama el pop. Incluso a Lady Gaga...
- ¿A quién? - alcancé a oírle preguntar.
Sin embargo, ya estaba volviendo a mi tiempo. Volvía a navegar por la Marea Cronal. Esta vez me dejé llevar y me relajé para que el viaje de vuelta no fuera tan traumático como el de ida.
Llegué al 2012 sin demasiadas molestias. El vórtice me había dejado en Proudville, pero, justo antes de cerrarse, me mostró una escena que me dejó perplejo. Entre los pliegues del espacio-tiempo, me vi a mí mismo tumbado en un parque ( que bien podría ser El retiro... ) con un chico rubio. El chico se acercó a mí y me besó mientras me decía, en un inglés perfecto, que le gustaba mucho. Tras eso, el vórtice se cerró, dejándome en un mar de dudas.
Yo aún no lo sabía, pero acababa de presenciar una escena de un futuro muy muy cercano...
Fin de la Octava Temporada
21 marzo 2012
El Salto - Segunda Parte
Una de las cosas más molestas de retroceder en el tiempo es el jet-lag tan descomunal que te toca aguantar. Porque si tras un vuelo en avión de 8 horas te sientes cansado, desorientado y desubicado, no puedo expresar con palabras lo que un viaje de 18 años causa en tu cuerpo. Afortunadamente, una amplia experiencia en resacas nacidas de los peores garrafones imaginables ha curtido mi metabolismo, lo que me facilita una pronta recuperación en este tipo de trances.
Me encontraba en el pueblo de Castilla y León donde pasé los años más cruciales de mi adolescencia. Concretamente, en la plaza cercana a la casa donde yo vivía entonces con mis padres. Al parecer, había aterrizado con bastante precisión. Curiosamente, la gente a mi alrededor no parecía haberse percatado de que había salido de la nada, así que me levanté del suelo con la mayor naturalidad posible. A mi derecha, un periódico abandonado en un banco llamó mi atención. Lo cogí y miré la fecha.
Noviembre de 1993.
Ahora que estaba seguro de estar en la época correcta, debía seguir adelante con el plan. Tenía que localizar a mi objetivo. Como éste se trataba de mí mismo y era sábado por la mañana, sabía perfectamente dónde encontrarle (o encontrarme), así que me dirigí a las afueras del pueblo.
Pasear por los 90 es una experiencia curiosa, porque te das cuenta de que huele a ingenuidad. Las callejuelas que tantas veces recorrí de adolescente volvían a acogerme con la misma afabilidad de antaño y me envolvió una contradictoria sensación, mezcla de familiaridad y extrañeza.
Quizás había vuelto a casa, pero yo ya no era la misma persona.
Atravesé el parque, con el enorme lago en el centro, donde tantas tardes de verano había pasado. Me crucé con varios compañeros de clase que, lógicamente, no me reconocieron, e incluso con D, el primero de lo que sería un interminable desfile de enamoramientos platónicos futuros.
Curioso, le recordaba más guapo.
A cien metros divisé un chaval que se hallaba frente a un pequeño quiosco que exhibía una ristra de cómics sujetos con pinzas a una cuerda. El chico era gordito, aunque bastante alto. Vestía un horroroso jersey a rayas horizontales y un chandal negro con una cremallera que recorría su pernera.
No se me ocurría peor combinación a la hora de vestir.
Un abundante y revuelto cabello negro cubría su cabeza y, tras unas terribles gafas de pasta marrones que le hacían parecer el hermano feo de Harry Potter, unos ojos también marrones contemplaban con avidez varias portadas de X Men.
La verdad, era bastante feo el chaval y, desde luego, vestía fatal.
Me estaba contemplando a mí mismo con 16 años.
Saqué mi Iphone del bolsillo. Había configurado una aplicación para que, al activarla, emitiera una señal que sólo recibiría mi alter ego del pasado. Esa señal reconfiguraría mi mente con unos parámetros muy específicos, metamorfoseando mi personalidad y cambiando mi vida para siempre.
Es increíble lo que puedes bajarte de la Apple Store...
Me transformaría en una persona más centrada, con aspiraciones profesionales más elevadas. Sería más inteligente, más sofisticado y refinado. Suprimiría esa facilidad congénita y casi enfermiza para enamorarme y lo cambiaría por una frialdad elegante que inspirase respeto y admiración.
De esta forma, cambiando a mi Yo del pasado, mi futuro cambiaría de forma radical.
Estaba a punto de digievolucionar.
Me acerqué un poco más, colocándome de espaldas a Teen Proudy, que seguía ajeno a mi presencia. Le dediqué una última mirada a la persona que se reflejaba en mi pantalla táctil y me despedí de ella. A continuación, apunté el Iphone hacia mi Otro Yo adolescente.
Y me dispuse a convertirme en otra persona.
15 marzo 2012
El Salto - Primera Parte
La sensación era similar a la que experimentas cuando te deslizas por el tobogán de un parque acuático. Sentía que mi cuerpo se precipitaba de forma tan vertiginosa que había perdido toda noción del espacio, de forma que no era capaz de discernir si estaba boca abajo ni hacia dónde estaba el suelo. Mis sentidos estaban bloqueados y no sabía si tenía los ojos cerrados o, por el contrario, me envolvía una fría oscuridad. Tan asustado me encontraba que tardé en darme cuenta de que estaba gritando hacia dentro. Incluso mi voz decidió esconderse en el interior de mi pecho.
Después de lo que pareció una eternidad, el vértigo fue interrumpido por una sensación de dolor que anunciaba que mi viaje había terminado bruscamente. Sentí que mi espalda descansaba sobre una dura superficie, así que deduje que estaba tumbado boca arriba.
No estaba seguro de si acababa de abrir los ojos o si,sorprendentemente, la Realidad había empezado a dibujarse en ese momento, pero lo cierto es que un despejado cielo azul apareció sobre mí. Durante un buen rato, fui incapaz de moverme a causa del dolor. A mi alrededor oía ruido de tráfico y voces, pero no podía hacer otra cosa que observar el gran azul desplegado ante mí mientras esperaba que el dolor se mitigara y me permitiera moverme. Durante un rato, fui incapaz de recordar qué había pasado y dónde estaba, pero, poco a poco, mi mente fue recuperando los recuerdos de los últimos días.
De repente, ya sabía en qué lugar me encontraba y, sobre todo, cómo había llegado allí.
Llevaba meses planeándolo. Me había propuesto mejorar mi vida. Había varias cosas que no me gustaban de ella, ni de mí mismo.
Me había cansado de que mi final de mes llegara el día diez, quería mejorar profesionalmente. Estaba harto de ser esa persona que siempre termina perdiendo en el Amor. Quería tener un carácter firme, más seguridad en mí mismo, que nadie me tomase el pelo. Ser más inteligente y que mis amigos me admirasen.
Para conseguir todo eso, mi vida tendría que haber tomado otro curso. Tendría que cambiar varias decisiones importantes que tomé y, sobre todo, tendría que haber crecido siendo prácticamente otra persona.
En otras palabras: tenía que cambiar mi pasado.
Muy pocas personas saben que durante determinados eventos de repercusión cósmica la barrera que separa las realidades se hace más débil y se forman grietas que se pueden atravesar. Sólo tenía que esperar a que se produjera un evento de tal magnitud.
El lanzamiento de un nuevo single de Madonna.
Para no perderme para siempre en la corriente temporal, creé una aplicación de Iphone que aunaba la tecnología de Google Calendar, Grindr y el Apalabrados. Cuando el vórtice entre realidades se abrió ante mí, gradué la aplicación para que me llevara a la época más trascendental de mi vida, al momento justo en el que empezaría a convertirme, poco a poco, en la persona que soy hoy.
Salté al vacío.
Y así fue cómo Proudstar volvió a los años 90...
Después de lo que pareció una eternidad, el vértigo fue interrumpido por una sensación de dolor que anunciaba que mi viaje había terminado bruscamente. Sentí que mi espalda descansaba sobre una dura superficie, así que deduje que estaba tumbado boca arriba.
No estaba seguro de si acababa de abrir los ojos o si,sorprendentemente, la Realidad había empezado a dibujarse en ese momento, pero lo cierto es que un despejado cielo azul apareció sobre mí. Durante un buen rato, fui incapaz de moverme a causa del dolor. A mi alrededor oía ruido de tráfico y voces, pero no podía hacer otra cosa que observar el gran azul desplegado ante mí mientras esperaba que el dolor se mitigara y me permitiera moverme. Durante un rato, fui incapaz de recordar qué había pasado y dónde estaba, pero, poco a poco, mi mente fue recuperando los recuerdos de los últimos días.
De repente, ya sabía en qué lugar me encontraba y, sobre todo, cómo había llegado allí.
Llevaba meses planeándolo. Me había propuesto mejorar mi vida. Había varias cosas que no me gustaban de ella, ni de mí mismo.
Me había cansado de que mi final de mes llegara el día diez, quería mejorar profesionalmente. Estaba harto de ser esa persona que siempre termina perdiendo en el Amor. Quería tener un carácter firme, más seguridad en mí mismo, que nadie me tomase el pelo. Ser más inteligente y que mis amigos me admirasen.
Para conseguir todo eso, mi vida tendría que haber tomado otro curso. Tendría que cambiar varias decisiones importantes que tomé y, sobre todo, tendría que haber crecido siendo prácticamente otra persona.
En otras palabras: tenía que cambiar mi pasado.
Muy pocas personas saben que durante determinados eventos de repercusión cósmica la barrera que separa las realidades se hace más débil y se forman grietas que se pueden atravesar. Sólo tenía que esperar a que se produjera un evento de tal magnitud.
El lanzamiento de un nuevo single de Madonna.
Para no perderme para siempre en la corriente temporal, creé una aplicación de Iphone que aunaba la tecnología de Google Calendar, Grindr y el Apalabrados. Cuando el vórtice entre realidades se abrió ante mí, gradué la aplicación para que me llevara a la época más trascendental de mi vida, al momento justo en el que empezaría a convertirme, poco a poco, en la persona que soy hoy.
Salté al vacío.
Y así fue cómo Proudstar volvió a los años 90...
08 marzo 2012
Soltería Quinquenal
El pasado mes de febrero se cumplieron cinco años desde que ingresé en el selecto club de la soltería. En aquella época nadie me advirtió que estaba firmando un contrato de permanencia de unos cuantos eones. Aunque en alguna ocasión he intentado darme de baja y cambiarme de compañía, el Destino, cual apática teleoperadora de Movistar, siempre me ha llamado para hacerme alguna contraoferta que no he podido rechazar.
A mi pesar.
Que nadie me malinterprete: estoy a gusto soltero y el objetivo primordial de mi vida no es conseguir novio, pese a lo que muchos puedan pensar, pero últimamente he dedicado algo de tiempo a intentar analizar por qué en todo este tiempo no he podido conseguir ya no una relación, sino, al menos, una sucesión de más de seis citas con el mismo chico.
Si hasta tengo un blog dedicado a mis fracasos amorosos!
Un blog de ocho temporadas!!!
En todo este tiempo, cuando he conocido a alguien por quien he sentido cierto interés, ha pasado alguna de estas cosas:
a) Fue abducido a una dimensión paralela sin haber tenido la posibilidad de despedirse.
b) Se encontraba en una situación complicada de su vida en la que no se sentía preparado para blablabla ... pero soy un chico estupendo y blablabla...
c) Padecía algún tipo de trastorno emocional que le hace manifestar una aguda patología en la que experimenta.... Vamos, que era gilipollas profundo.
d) Vivía en otra ciudad.
Y no olvidemos todo un clásico:
e) Tenía que poner una lavadora.
Echar la culpa al otro es muy fácil, desde luego, pero cuando todas estas situaciones se repiten ad infinitum durante años, te tienes que empezar a plantear que hay algo dentro de ti que no va del todo bien.
Y no se soluciona tomando Activia.
Porque tus amigos son tus amigos y te dicen que eres guapo, que vales mucho y que ya encontrarás a alguien...ea, ea... Pero, quizás, hay gente que no tiene el don de enamorar y que está destinada a estar sola. Y yo ni siquiera puedo tener gatos porque les tengo fobia!
Por otro lado, tal vez sufra el síndrome del personaje autocreado. Tal vez mi subconsciente se haya dado cuenta de que un Proudstar soltero y torpe con los tíos es más interesante que uno casado y feliz para siempre.
Ahora que lo pienso, fue abrir este blog y quedarme soltero un mes después...
29 febrero 2012
La Torre
Escondida a la vista de todo el mundo, una gigantesca torre desde la que se domina toda la ciudad sirve de refugio a mi tristeza y mi desidia, huéspedes de lujo a los que estoy obligado a acompañar durante unos días en este encierro tan involuntario como necesario.
Hay veces en las que la vida no es divertida. A veces la tristeza se pone cómoda en nuestros corazones sin razón aparente. No hace falta tener un problema para que, de repente, el Mundo esté de más y necesites colocar en orden tus pensamientos, alejarte de todo, dejar que el universo siga su curso y descubrir qué anda mal dentro de ti para intentar darle solución.
Hay veces en las que la vida no es divertida. A veces la tristeza se pone cómoda en nuestros corazones sin razón aparente. No hace falta tener un problema para que, de repente, el Mundo esté de más y necesites colocar en orden tus pensamientos, alejarte de todo, dejar que el universo siga su curso y descubrir qué anda mal dentro de ti para intentar darle solución.
Desde hace un par de semanas, siento que algo falla... o sobra... o falta.
La semilla que ha hecho germinar esta torre que me ha envuelto y elevado (no sé aún si para encerrarme o para protegerme) puede no ser nada o, por el contrario, tratarse de un cúmulo de cosas de proporciones ínfimas que, a veces, causan en mí desastres de nivel apocalíptico.
Uno se puede sentir solo mientras está rodeado de gente o percibir que no va a ninguna parte cuando, en realidad, no deja de moverse.
Mientras averiguo que la explicación a todo esto es que no existe explicación, he dejado unos días de lado el blog. Esto no es el final, ni mucho menos.
De hecho, se está fraguando el principio de algo nuevo.
O de algo viejo que regresa.
Todo volverá a su cauce.
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